Arganzuela

El distrito de Arganzuela est? en el municipio de Madrid.
Arganzuela es el nombre de un distrito perteneciente a la ciudad de Madrid y organizado administrativamente en los barrios de Imperial (21), Las Acacias (22), La Chopera (23), Legazpi (24), Las Delicias (25), Palos de Moguer (26) y Atocha (27).
Su territorio se encuentra al este del r?o Manzanares e ?ntegramente dentro del per?metro de la M-30. Limita, al norte y noreste con los distritos de Centro y Retiro; al este y sureste con el de Puente de Vallecas; al sur con el de Usera y al oeste con los de Latina y Carabanchel.
Historia
El territorio de distrito de Arganzuela es la prolongaci?n natural hacia el sur de la hist?rica villa de Madrid. Hasta el siglo XVIII se ubicaron en su ?rea instalaciones de servicios. Fernando VI proyect? el trazado de grandes paseos que hoy en d?a dan la forma a este distrito. Gracias a la implantaci?n del ferrocarril y la incorporaci?n de los terrenos del distrito al Proyecto de Ensanche de Madrid en el siglo XIX qued? configurado el desarrollo de Arganzuela. La disponibilidad de terrenos p?blicos facilita la instalaci?n de usos industriales, de los mercados centrales y de los mataderos as? como de viviendas protegidas.
A partir del Plan de Ordenaci?n de 1963 se inicia la recalificaci?n social de Arganzuela que es desarrollada posteriormente mediante el Plan Especial de la Avenida de la Paz (M-30) y m?s recientemente por el Plan de Actuaci?n del Pasillo Verde Ferroviario. Todo ello ha supuesto la desaparici?n en su pr?ctica totalidad de las instalaciones industriales que tuvieron su emplazamiento en el distrito, como el Gas?metro y la creaci?n de parques y centros culturales sobre escombreras (como el Parque Enrique Tierno Galv?n) o antiguas instalaciones municipales, como Matadero Madrid o el Invernadero Palacio de Cristal, en el antiguo matadero, sede tambi?n de la Junta Municipal de Arganzuela.

Divisi?n del distrito en barrios.
Por lo que respecta a su inserci?n en la organizaci?n administrativa del municipio, el distrito de Arganzuela es relativamente reciente, apareciendo en la divisi?n de 1970. La primera divisi?n distrital del municipio hab?a tenido lugar en 1902. El territorio del actual distrito se encontraba repartido entre los distritos de La Latina, Inclusa y Hospital. Tras la absorci?n de los municipios lim?trofes, en 1955 se llev? a cabo una primera reorganizaci?n, por la que se cre? el distrito de Arganzuela-Villaverde: a grandes rasgos el actual distrito de Arganzuela extendido hasta llegar al l?mite del t?rmino municipal y abarcando territorios que actualmente corresponden a Usera y Villaverde. Tras su definici?n en 1970, Arganzuela ha conservado su disposici?n en sucesivas reorganizaciones.
Datos generales
El paseo de las Delicias, el paseo de Santa Mar?a de la Cabeza y la ronda de Atocha, calles que forman el tridente barroco del siglo XVIII que conforma el urbanismo del distrito de Arganzuela
? Concejal Presidente de la Junta Municipal de Arganzuela: Eva Dur?n Ramos
? Fiestas del Distrito: Segunda semana de septiembre (La Melonera)
? Poblaci?n (actualizada a 1 de enero de 2005): 146.833 habitantes
? Superficie: 655,21 hect?reas


Arganzuela es el nombre de un distrito perteneciente a la ciudad de Madrid y organizado administrativamente en los barrios de Imperial (21), Acacias (22), Chopera (23), Legazpi (24), Delicias (25), Palos de Moguer (26) y Atocha (27).

El Distrito de Arganzuela es la prolongaci?n natural hacia el sur de la hist?rica villa de Madrid. Hasta el siglo XVIII se ubicaron en su ?rea instalaciones de servicios. Carlos III, proyect? el trazado de grandes paseos que hoy en d?a dan la forma a este distrito. Gracias a la implantaci?n del ferrocarril y la incorporaci?n de los terrenos del Distrito al Proyecto de Ensanche de Madrid en el siglo XIX qued? configurado el desarrollo de Arganzuela. La disponibilidad de terrenos p?blicos facilita la instalaci?n de usos industriales, de los mercados centrales y de los mataderos as? como de viviendas protegidas.

A partir del Plan de Ordenaci?n de 1963 se inicia la recalificaci?n social de Arganzuela que es desarrollada posteriormente mediante el Plan Especial de la Avenida de la Paz (M-30) y m?s recientemente por el Plan de Actuaci?n del Pasillo Verde Ferroviario Arganzuela es uno de los actuales distritos de Madrid que nacieron del proyecto de Ensanche, en este caso como la zona n?mero tres, de la ciudad elaborado por Carlos M? de Castro en 1860. A partir de esa fecha, lo que hab?a sido un territorio de las afueras se convirti?, a lo largo del per?odo 1860-1939, en una encrucijada en la que se enfrent? una ciudad que pugnaba por crecer con una poblaci?n, en su inmensa mayor?a, venida de medios rurales y que abandonaba sus viejos valores y formas de vida para integrarse en un espacio urbano en radical transformaci?n. Arganzuela es una de esas zonas, junto con los distritos de Chamber? y de Salamanca, de un Madrid que excede los vetustos l?mites que permit?a su muralla, y que, en su despliegue sobre su entorno, se somete a la tensi?n entre sus viejos h?bitos de vida de ciudad centenaria y una realidad cambiante: inmigraci?n que hace doblar la poblaci?n de la ciudad, desarrollo econ?mico e industrial, avance en las formas de participaci?n y organizaci?n pol?ticas. Arganzuela era una zona dominada por las clases populares, las cuales han disfrutado de una menor atenci?n por parte de los historiadores, y de marcado car?cter inmigrante, un fen?meno distintivo de la ?poca . Por otro lado, es un espacio urbano reducido y con coherencia en s? mismo, pues se trata de una divisi?n administrativa con entidad, que se encuentra en plena transformaci?n y por ello se constituye en una zona de germinaci?n casi ex novo de la sociedad de masas.

En los albores de la puesta en marcha de una nueva ciudad, cuando todav?a no hab?an hecho acto de presencia las grandes f?bricas o almacenes, a los pies de la capital brotaba un n?cleo poblacional con tintes novedosos derivados de la doble naturaleza de Madrid. Un universo de movimientos lentos, de cambios pausados, identificado por los oficios y trabajos gremiales, que estaban dominados por aquellos madrile?os de origen que continuaban por la senda econ?mica de la ?poca preindustrial; por otro lado, los jornaleros, m?s pr?ximos a la econom?a de la capital burguesa (la estaci?n de Atocha como punto de referencia a nivel nacional, obras de acondicionamiento y mejora de servicios p?blicos, etc.), encarnados mayoritariamente por los inmigrantes reci?n llegados, lo que indicaba al mismo tiempo una gran dificultad para penetrar en los engranajes de las complejas redes familiares-laborales que actuaban en la ciudad.

A la altura de 1878, casi dos d?cadas despu?s, Arganzuela hab?a dejado de ser un diminuto ap?ndice marginal de la capital para integrarse en ella como uno de sus rincones m?s vigorosos en cuanto a actividad econ?mica y crecimiento demogr?fico. A pesar de no alcanzar los niveles de Chamber?, Arganzuela se confirmaba como uno de los destinos elegidos para vivir (su poblaci?n se hab?a multiplicado por m?s de cuatro, pasando de 3.701 personas a 15.707), tanto por aquellos que eran de Madrid o llevaban bastantes a?os residiendo en ella, como especialmente por poblaci?n nueva de muy reciente llegada.

Un dinamismo que contrastaba con el estancamiento de su desarrollo urbano, pues las zonas urbanizadas no se hab?an extendido significativamente respecto a 1860 (aunque s? en altura, en buena medida gracias a las permisivas leyes de Ensanche que se fueron aprobando durante la Restauraci?n) y era considerada en numerosos estudios de m?dicos higienistas o periodistas, as? como en el imaginario colectivo de los madrile?os (descrito magistralmente por la literatura de la ?poca), como una zona particularmente insalubre y perniciosa para la salud de las personas. La cercan?a a los centros de trabajo y los bajos alquileres se repet?an como poderosos alicientes para residir en ella.

Arganzuela continuaba siendo una zona de clases populares que, adem?s, estaban inmersas en un marcado proceso de jornalerizaci?n. Esta trayectoria cobra su sentido cuando la enmarcamos en el peculiar mercado de trabajo de una ciudad que lat?a a dos velocidades diferentes. Por un lado, Madrid percib?a que su expansi?n urban?stica era el m?s s?lido pilar de su propio desarrollo econ?mico. La ciudad hab?a emprendido una serie de obras p?blicas de gran envergadura (Canal de Isabel II, apertura de nuevas calles y paseos, levantamiento de grandes edificios, etc.) que requer?an, en buena medida, de una mano de obra barata (y, por tanto, con un bajo nivel de cualificaci?n). Paralelamente, el despegue del ferrocarril tambi?n captaba un gran n?mero de jornaleros, peones u obreros de v?a. Por otro lado, la cara pol?tica y administrativa que ofrec?a Madrid, como capital de la naci?n, era una fuente que surt?a una serie de empleos que, sin requerir experiencia alguna, permit?an dejar atr?s la incertidumbre jornalera por un salario, bajo igualmente, pero estable: eran los guardas de arbolados, conserjes y porteros de administraciones p?blicas, ordenanzas, etc.